Calcuchimac

From the inside out
We are the reflection of imperfection 

We are the reflection of imperfection 

Boredom

Boredom

Yo te demostrare que el fuego no siempre quema si yo aprendi a 
sonreir es porque ya senti las penas.

Yo te demostrare que el fuego no siempre quema si yo aprendi a
sonreir es porque ya senti las penas.

-Tire
I was walking trough a bridge on Piura (north of Perú) and I stopped there and look down and I saw this tire… it was like fighting to stay. 

-Tire

I was walking trough a bridge on Piura (north of Perú) and I stopped there and look down and I saw this tire… it was like fighting to stay. 

Sigo en pie, por latido, por costumbre.

Sigo en pie, por latido, por costumbre.

Purple Pimentel
That day the light was beautiful I felt like I could stayed there forever… but we all now that forever doesn’t really exist farther than the word “forever”. It is not a place it is not a state either… it is just a word. So I took the picture and then that moment become forever to me, because I can take a look at this picture and I can feel the wind that blew that day and the cold sea aroma… Everything is saved in my memories and this photograph is the key that opens those memories doors. 

Thats why I love photography… it doesn’t matter if it’s well composed or if the lights are no good, for me photography is the master key.

Purple Pimentel

That day the light was beautiful I felt like I could stayed there forever… but we all now that forever doesn’t really exist farther than the word “forever”. It is not a place it is not a state either… it is just a word. So I took the picture and then that moment become forever to me, because I can take a look at this picture and I can feel the wind that blew that day and the cold sea aroma… Everything is saved in my memories and this photograph is the key that opens those memories doors. 

Thats why I love photography… it doesn’t matter if it’s well composed or if the lights are no good, for me photography is the master key.

Maqanakuypa chayninmi maqay utaq maqachikuy"

“Usos de guerra son vencer o ser vencidos

Inca Atahualpa rey de Tahuantinsuyo

Sin gente que le removiera la conciencia y estorbase en sus planes, Pizarro ordenó rápidamente el proceso en contra del monarca del Tahuantinsuyo. Un juicio grotesco conformado por los “jueces” Pizarro y Almagro; el secretario era Sancho de Cuéllar. Al pequeño grupo de hidalgos descontentos se les permite nombrar como defensor a Juan de Herrada. Por supuesto, Atahualpa perdió “el juicio”. En medio de la celebración de la escena montada por Pizarro, hizo su aparición un grupo de indígenas azuzados por el indio Felipillo, quienes llorando se acercaron al estrado para acusar a Atahualpa de haber mandado asesinar a su hermano en el río Anyamarca, con la escolta que lo conducía. Ya De Soto había partido para averiguar la verdad, pero los jueces no esperaron su regreso para empezar el proceso.
Lo acusaron entonces formalmente de: bastardo, usurpador, asesino de su hermano, también de disipar las rentas del estado al empobrecer a su reino con el pago de su rescate, también lo acusaron por el delito de idolatría, por adúltero, por incitación a los pueblos a revelarse contra España… etc.
El cura Valverde no podía perderse de un último discurso de odio irracional hacia Atahualpa, acusándole de los peores crímenes, citando los más lúgubres textos bíblicos, pidiendo la muerte contra el salvaje, encarnación viviente del demonio porque se hacía idolatrar públicamente por su pueblo, y porque practicaba descaradamente uno de los pecados más horrendos: la poligamia.
Inútilmente el defensor Juan de Herrada invocó a todas las leyes divinas y humanas a favor del inca. También fue inútil que dijera que el único que tenía jurisdicción para juzgar a un rey vencido era el propio emperador de España. Ya tenían la sentencia. Juan de Herrada defendió con vehemencia la inocencia de un hombre que ha vivido de acuerdo con sus leyes, sin haber podido infringir leyes ni practicar religiones que no conocía. Pero la causa estaba juzgada de antemano. Pizarro y Almagro, llenando hipócritamente las fórmulas, condenaron sin remordimientos a Atahualpa a ser quemado vivo, a menos que se convirtiera al cristianismo, en cuyo caso le sería conmutada la hoguera por el garrote.

Es ahí, cuando Atahualpa pide hablar. Todos en el recinto escogido como juzgado, se quedaron en silencio. El inca se puso de pie, y con voz serena sabiendo ya su destino, se dirigió a Pizarro:
– Es a ti, extranjero, a quien recibí como un amigo que quiero dirigir estas palabras; no he cometido más faltas que las que ustedes han cometido con mi pueblo. Yo los acuso de traidores, mentirosos, ladrones, idólatras, porque andan por ahí “bautizando” con un libro y una cruz… un dios que es el símbolo del ultraje y la mentira, porque en su nombre hacen toda esta mentira en mi contra, ¿dicen que soy polígamo? Estoy cansado de escuchar esa palabra. Sin embargo, ustedes, han tomado las mujeres que han querido y deseado, y no son acusados de nada. Me han engañado y yo soy al que culpan. ¿Cómo pueden ser tan hipócritas? Y tú… – señalando al cura, - ¿Cómo sé que no eres un polígamo? Te he visto mirando con deseo a mis mujeres… y ellas me han contado que las has acariciado cuando les propagabas tu fe. Tú, que dices representar a ese dios que dice que son pecados las cosas buenas como el tener los deseos de estar con una mujer. ¿Cómo lo llamas? “Lujuria”. Dime, cura Valverde. ¿Cómo fue que viniste al mundo? acaso tu padre no deseó a tu madre?
Valverde estaba lívido. Gritó:
– ¡Blasfemia! ¡Este hombre personifica a Satanás! no tiene derecho a hablar… ¡Callad, os lo ordeno!
– Tú ya no me puedes ordenar nada. Yo soy el rey de este imperio, ahora soy prisionero, pero no dejo de ser el emperador del Tahuantinsuyo. – Contestó Atahualpa con la impavidez que confiere el saber que su vida acabaría dijera lo que dijese. – Ahora desean quemarme vivo, para que no queden rastros de mí en esta, mi tierra, y no pueda ir a reunirme con mi dios Inti. Si de eso se trata, cura Valverde, bautízame para cumplir con tus ritos, te lo ordeno. Prefiero morir con el garrote.

Un pesado silencio se cernió sobre todos los presentes. Valverde estaba rojo de ira y de vergüenza. Almagro deseaba que termine de una vez aquella farsa, y Pizarro tenía los ojos clavados en el piso.
– Como ya no me queda nada más por hacer en esta tierra, te haré una última petición, a ver si puedes cumplirla. – Dijo el inca dirigiéndose a Pizarro: - Cuida de mis hijos, mujeres y parientes.
– Está bien, lo prometo, - dijo Pizarro, tratando de salvar en algo su honra. Luego agregó: - No fue nuestra la culpa que vuestro pueblo no os haya apoyado… esta guerra la gané en buena lid.
– “Usos son de la guerra, vencer y ser vencidos…” – dijo Atahualpa y reprimiendo un suspiro quedó en silencio. Aquella hermosa frase quedaría para la posteridad.

Aquella misma noche, Atahualpa fue bautizado con el nombre de José Francisco. El cura Valverde, de esa forma cumplía con su último deseo de venganza. Seguidamente fue agarrotado, que era como se llamaba a la muerte por la horca. Era el 26 de julio de 1533.

-B. Miosi

If you are on the other side of the planet …or simply just next door… Distance is one external, we can easily ignore.

—Marco Schenone

Te espero en un lugar cercano.

No me he ido, solo estoy escondida en el cuarto de al lado. Yo soy siempre yo, y tú eres siempre tú. Lo que éramos antes del uno para el otro, lo somos todavía. LLámame por mi nombre que te es tan familiar, háblame en la misma forma afectuosa que siempre usaste. No cambies el tono de voz, no adoptes un aire melancólico. Sonríe, como hacías siempre, ante las pequeñas bromas que tanto nos gustaban cuando nos veíamos. Reza, sonríe, piensa en mí. Que mi nombre sea siempre la palabra familiar de antes. Pronuncialo sin sombra de tristeza, porque la vida conserva todo el sentido que siempre tuvo. Hay una continuidad que no se rompe, ¿por qué tendría que estar fuera de tu mente sólo porque estoy fuera de tu vista?
Te espero en un lugar cercano, justo a la vuelta de la esquina.

El hombre

El hombre es un miembro del reino animal, del filum de los cordados del subfilum de los vertebrados, de la clase de los mamíferos, de la subclase de los euterios, del grupo de los placentarios, del orden de los primates, del suborden de los pitecoides, del infraorden de los catarrinos, de la familia de los hominoides, de la subfamilia de los homínidos, del género homo y de la especie stupidus. “Todos los hombres —decía Mussolini— somos más o menos estúpidos. La cuestión es ser un estúpido ligero. ¡Dios nos libre de los estúpidos pesados!”